Las suculentas y crasas son plantas de bajo mantenimiento, pero eso no significa que cualquier maceta les sirva. Un buen drenaje y un tamaño ajustado marcan la diferencia entre una suculenta que prospera y una que se pudre por exceso de riego.
Las suculentas almacenan agua en sus hojas y tallos, lo que significa que sus raíces son especialmente sensibles al encharcamiento. Una maceta que retenga humedad durante demasiado tiempo es la causa más habitual de que estas plantas se pudran.
A diferencia de otras plantas, las suculentas prefieren macetas ajustadas a su tamaño actual, ni mucho más grandes. Un exceso de sustrato húmedo alrededor de un cepellón pequeño es una receta segura para el exceso de riego.
Elige siempre una maceta con orificio de drenaje, sea cual sea su tamaño. Usa un sustrato específico para cactus y suculentas, que drena mucho más rápido que la tierra universal. Coloca tus macetas en un lugar con buena luz natural, preferiblemente varias horas de sol directo o luz muy brillante.
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