El cuidado de un bonsái empieza mucho antes de podar la primera rama: empieza en la elección de la maceta. Nuestras macetas para bonsái combinan un drenaje eficaz con acabados resistentes, pensados para acompañar a tu árbol durante años.
A diferencia de otras plantas, el bonsái vive en un volumen de sustrato muy reducido. Un exceso de agua estancada puede pudrir las raíces en pocos días. Por eso, una buena maceta para bonsái necesita orificios de drenaje amplios y, si es posible, un sistema que facilite la salida del agua sobrante sin arrastrar el sustrato.
Las macetas de resina sintética imitan el aspecto de la cerámica o la piedra tradicional, pero son mucho más ligeras y resistentes a los golpes y a las heladas. Esto las hace ideales tanto para bonsáis de interior como para los que pasan el año en el exterior, expuestos a cambios de temperatura.
La proporción entre el árbol y la maceta es una parte esencial del estilo bonsái. Como norma general, la profundidad de la maceta debe ser similar al grosor del tronco en su base. Los estilos verticales suelen combinarse con macetas más profundas, mientras que los estilos inclinados o en cascada lucen mejor en macetas bajas y alargadas.
Comprueba siempre que el número y tamaño de los orificios de drenaje sea suficiente para la cantidad de sustrato. Elige un color y acabado que resalte la corteza y el follaje de tu árbol sin robarle protagonismo. Si tu bonsái vive en el exterior, asegúrate de que el material resista bien el sol y la lluvia sin decolorarse.
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