Los cactus son plantas adaptadas a climas áridos, y su maceta debe ayudar a recrear esas condiciones: drenaje rápido, poca retención de humedad y resistencia al sol directo durante muchas horas al día.
El principal enemigo de un cactus no es la sequía, sino el exceso de agua. Una maceta con buen drenaje, combinada con un sustrato específico para cactus, es la base para evitar la pudrición de raíces, el problema más común en el cultivo de estas plantas.
Las macetas de resina sintética con acabado piedra ofrecen una estética similar a la terracota tradicional, pero con mayor resistencia a los golpes y a las heladas, y sin el peso del barro cocido. Esto las hace prácticas tanto para colecciones de cactus en interior como en terrazas y patios expuestos al sol.
Riega con poca frecuencia, dejando que el sustrato se seque por completo entre riego y riego. Coloca tus cactus en el lugar más soleado de la casa o en el exterior, adaptando la exposición de forma gradual si vienen de un vivero con menos luz. Evita platos que acumulen agua bajo la maceta.
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