Las macetas con reserva de agua incorporan un depósito interior que suministra humedad a la planta de forma gradual, reduciendo la necesidad de riegos frecuentes. Son la opción ideal para quienes viajan a menudo o simplemente prefieren un cuidado de las plantas más cómodo.
Estas macetas incluyen un depósito en la base, separado del sustrato por una rejilla o un sistema de mecha. La planta absorbe el agua que necesita por capilaridad, evitando tanto la sequía como el encharcamiento directo de las raíces.
Son especialmente útiles para personas con agendas ocupadas, para segundas residencias que se visitan solo algunos días al mes, o simplemente para quienes quieren reducir la frecuencia de riego sin renunciar a tener plantas sanas.
Funcionan especialmente bien con plantas de interior que prefieren un sustrato con humedad constante, como potos, spatiphyllum o helechos. Para cactus y suculentas, que necesitan que el sustrato se seque por completo entre riegos, este sistema no es la mejor opción.
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